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  Palabras que matan

Prólogo

Tracks, episodios, capítulos, formas de dividir un todo que nunca es todo, las palabras son tas imprecisas a veces, que es todo?, qué es nunca?, nadie lo sabe, y saber, que es saber?... experiencia que te dan las experiencias, y el CAMINO, con mayúsculas para nosotros, los nómades…, que si algo sabemos es que “todos los caminos llevan a ningún lado”…
Palabras que matan, palabras que dan la vida, palabras son las que hemos dejado y seguiremos dejando en un sobre para que las tomes o las dejes, y que el tiempo, incorruptible, las clavará en tu corazón por menos de un instante o para siempre. “Palabras que matan” es el nuevo disco de SEPTIMA OLA.

ORDEN DE EPISODIOS: 01|02|03|04|05|06|07|08|09|10|11|


 

1er Episodio

“Voy”

El tipo está sentado en la mesa del Club, es un boliche de pueblo, donde todos se conocen y aman y odian al unísono, donde algunos van con boina de gaucho y celular de 4 cm., sí, a esta altura todo es compatible, bueno, el tipo está hinchado las pelotas, una semana de mierda, ella que se rajó otra vez, las goteras en la pieza, y la luz que este invierno vino como 200 mangos, todo por esa perra que se cree una reina y todo el día con el caloventor en el orto, menos mal que se fue, bueno, el tipo esta sentado en una mesa demasiado grande para el y su soledad, los amigos se han ido casando de a poco, tienen pibes, es así, pero las cervezas acompañan, y toma, y sigue tomando.
Ahí viene la banda, fernet en mano, ahí el sonidista da el ok, ahí los músicos observan al público y testean, 1, 2, 3, 4 y vamos, rock.
Suena.
Ahí termina el tema, la gente aplaude.
El tipo aúlla, “VAAAMOS, VAAAAAMOS POR MAS, NENEEEEES!!!!!!!, los músicos lo ubican con la mirada, los músicos miran al baterista y le dicen “vamos, nene…”, y arranca el 2do, y a cada tema los aullidos del tipo y las miradas cómplices del pueblo, “…este Antonio esta hecho mierda…”.
La energía de la banda va directo al tipo, el cantante canta solo para él, sabe que el show está pago solo con acompañar al tipo, sabe que mata su propia soledad al matar la soledad del tipo. La banda y el tipo son un solo tipo. La gente no entiende, no importa, el tipo entiende.
Voy

El teléfono esta muerto,
mis amigos no han llegado,
mis mujeres me han dejado,
mejor sigo rodando porque el rock está a mi lado.

Sigo rodando, voy por más.

Mi cabeza no anda bien,
mis cables están cruzados
siempre está por llover,
mejor sigo rodando porque el rock está a mi lado.

Sigo rodando, voy por más.

El camino sigue y sigue,
voy, no miro para atrás,
tan lejos quedó mi puerta,
voy, no miró para atrás.

Barro de pueblo, calle de ciudad,
ruta de arena, todo me da igual.

De frente el fuego y de espaldas la nada,
yo voy por mas,
viento que cruza la tierra y el agua,
yo voy por más.

Sigo rodando, voy por más.

2do Episodio

“1 Corazón”

El tipo comenzó la mañana de sábado con resaca, “no es para menos, con el birretazo que me pegue ayer…”, masculló, mientras intentaba apagar los rayos que se metían entre las persianas sucias. Escuchó voces de pibes que pateaban una redonda ahí abajo y se le animó al sol para descubrir que eran 4 contra 3 en el asfalto, con un par de buzos de cada lado que hacían de arcos. El reflejo del vidrio le devolvió una cara desalineada bastante conocida, últimamente sus mañanas no eran las mejores.
Bajó las escaleras, vestía lo mismo que la noche anterior, jean y una remera de argentina 90 con el número 7 gastado, mas los borcegos, había dormido vestido. Lo encaró un rubiecito de unos 12 años: “Señor, nos falta uno, se prende…?. El tipo tenía 31 años, y le hinchó las bolas lo de señor, pero se metió en la canchita, “juega conmigo, con el gordo, y el adrián, vamos 2 abajo, va un rato al arco…? un gol cada uno…”.
Los pibes la movían como loco, y lo hicieron revolcar al tipo un par de veces feo “…BIEN SEÑOR!!, UN FENÓMENOOO!!, el Adrián metió un golazo y quedaron uno abajo. Entonces el sol empezó a caer, el tipo se dio cuenta que había dormido mucho mas de la cuenta, pero volvió enseguida en sí: “SEÑOOOOOR, OJO QUE SE VA SOLO EL NEGROOOOO!!!!”, y venía el negro, pelota dominada y le pega el sablazo directo a su palo más lejano, y ahí va el tipo, rasgando la rodilla, tapa, se levanta, elude al negro que le tira de atrás, trastabilla, sigue, elude a todo el equipo contrario y llega al arco vacío, cae el sol y el tipo descubre que está en el lugar equivocado, en el tiempo equivocado, descubre que debe buscar su camino lejos, lejos de ahí, y encuentra las ganas de querer encontrar, sabe que no volverá a subir las escaleras.
“…DAAAALE, PEGALEEEEE!!!!”, le dice el rubio, que viene atrás de otro contrario que tira el zapatazo para quitársela. El tipo hace un último toque al rubiecito que así, a la carrera, le da con todo y clava el empate. Y se le tiran los 3 pibes encima abrazando al tipo, que después de muchos meses sonríe.


1 Corazón

1 corazón,
1 golpe al sentimiento,1 pase gol,
1 grito cuando está muriendo el sol,
cuando no queda nada que perder.

Transpiración,
quemándome a cama y el motor,
después de haberte dado lo mejor,
porque te llevo abajo de la piel.

Quiero encontrarte golpeándome el pecho,
decirte que sos mi canción.
Quiero encontrarte latiendo en el viento,
para ya no decirte adiós.

1 corazón,
una flecha que sangra de dolor,
pero sigue adelante sin razón,
cuando no queda nada que perder.

Desolación,
1 arsenal de palabras de amor,
una garganta roja de pasión,
porque te llevo abajo de la piel.

Quiero encontrarte…

Hasta que las velas no quieran mas,
voy a buscar tu perla al fondo del mar,
porque te llevo bajo mi piel.

Quiero encontrarte…

Quiero encontrarte hoy.

3er Episodio

“Llueve”

El tipo va. Es una constante, desde que abandonó la puerta, el tipo va. Y llega el momento donde llega la noche montada en ese alado corcel negro. Y no viene sola esta vez, trae a la lluvia consigo. Los kilómetros, la carretera y las piñas hicieron duro al tipo, pero no lo suficiente para bancarse mucho tiempo el embate de esta tormenta que lo sigue adonde va, y le empapa el alma. Porque el cielo se cae a pedazos y parece que nunca va a parar de llover. Y el tipo rompe la promesa de no mirar para atrás. Y ella está ahí. Esperando el tropiezo y la duda, acariciando el corazón desnudo del tipo. Ella, todo el tiempo ella. Ella, la que le dijo la palabra “siempre” en un susurro que ahora es un huracán en sus oídos. Ella, la que escribió todas las canciones guiando la mano del tipo. Ella, la que lo dejó tirado una mañana, borracho, sin fuerzas para llorar. Ahora el tipo va a ninguna parte, buscando la luz en el camino, sigue yendo, bajo la lluvia, en la oscuridad de una ciudad donde todas las calles tienen un solo y maldito nombre. El de ella.


Llueve

Ella se fue,
un día de sol,
y desde ese día no para de llover…

Ella se fue,
y me dejó solo,
ya pasó tanto tiempo y afuera…

Llueve y parece
que el cielo se cae sobre mí.
Llueve y parece
que nunca para de llover.

Ella se fue,
pasaje de ida,
y esto es un callejón, un callejón…

Las palabras en el viento
y tus cartas en el fuego
las promesas se rompieron…

Llueve y parece
que el cielo se cae sobre mí.
Llueve y parece
que nunca para de llover.

Llueve y parece
que el cielo se cae…
Llueve y parece
que siempre fue tarde…

Adonde voy, adonde voy,
la tormenta me sigue, me sigue,
dame un refugio, un farol,
que ilumine, que ilumine, que ilumine…

4to Episodio

“Julieta”

El tipo es un marinero nocturno. Un buscador eterno, la luna como único farol. El que busca encuentra y ahí está Julieta, sentada en una roca del muelle, el vestido de novia lleno de sal, sumando sus veinte agostos para siempre.
A pesar de estar enfrentados, el viento les da en la frente a los dos, es la señal inconfundible que los une.
El mar es hermoso y trágico, es un susurro y un aullido, es una caricia de amante incondicional y un puñal helado en la espalda.
Los lazos de la palabra los unen, Julieta quebró la barrera del tiempo y se sumergió en la búsqueda del amor perfecto, escribió los versos prohibidos y se perdió en el laberinto del que no se regresa. El tipo eligió el camino sin camino, el sendero oscuro lejos de las luces que engañan y la hipocresía de un mundo diseñado por arquitectos de la mentira.
La piel de Julieta es terciopelo en los dedos rotos del tipo, el vestido vuela en la noche, como las velas que se hinchan presintiendo la partida a altamar.
El beso de Julieta lo hunde en la profundidad de un corazón dulce e inmortal, eterno.
Julieta lo invita a entrar a su laberinto, sus ojos negros imploran y su boca tiembla, el mar espera.
El tipo la besa, con el viento de la ruta en su aliento, con las piedras del camino en su cuerpo y su fuego interior, su carbón inextinguible.
El tipo moja su pies, las manos de Julieta son suaves, el mar esta calmo, inmóvil.
El tipo suelta a Julieta y la mira. Ellos nunca quebraron el silencio. El tipo sabe que su camino lo lleva a otro lado. Se aleja unos pasos y escribe en la arena húmeda los versos prohibidos de Julieta, de memoria, sin saber de donde llegan. Cuando termina el mar está embravecido, Julieta no está y la rama de un árbol blanco llega a sus pies. Julieta lo dejó ir, pero están juntos para siempre. El mar llega a sus pies y borra los versos de la arena.


“Julieta”

Julieta se va,
con su movimiento tan lento,
Julieta me da,
un sorbo de su pensamiento.
Bajo el mar,
de las sin movimiento,
un lugar donde nadie hace pie.

Julieta escapa,
del sol fa si menor,
con un silencio.

Julieta se acuesta
con el peso de un dolor
de 20 inviernos.

Bajo el mar,
de las sin movimiento,
un lugar donde nadie hace pie.

Julieta se va,
flameando a barlovento,
brillando en la oscuridad,
no la dejes bailar,
junto a los marineros
que navegan la eternidad.

Bajo el mar,
de las sin movimiento,
un lugar donde nadie hace pie.

Vas Julieta a lo profundo,
buscas la luna bajo el mar,
en un mundo imperfecto,
nadie confía en el amor,
tal vez puedas acercarte…
inténtalo.

5to Episodio

“Hoy es hoy”

El tipo se cae de hambre y cansancio. Tomó una ruta cualquiera hace 3 días y no pasa un alma, y todo son cardos amarillos y las señales se terminaron y los pájaros (serán buitres?) vuelan alto, alto. Encima ahí viene la noche otra vez. Gastadas y llenas de polvo, las botas se niegan a caminar.
-“Listo, es el fin…, todo muy lindo, muy romántico, pero quisiera una cama y… la putamadrequemeparió…”

La niebla llegó con la noche.

El tipo está tirado al borde de la ruta, somnoliento ve un enorme camión con acoplado que dobla y se acerca.
Ni siquiera atina a hacer dedo.
El camión pasa haciendo un ruido infernal a metros del tipo.
El camión para.
Un hombre casi tan grande como el camión, con camisa a cuadros y barba negra saca la cabeza por la ventanilla y entona su voz cascada:
-“Pibe!, vamo´ o no vamo´?”
El tipo vuelve de su sopor.
-“Sí, jefe, sí!, ahí voy!”
Abre la puerta con un 309 estampado a fuego y se sube a la cabina, llena de luces y con unos dados rojos, montones de dados rojos, colgando del retrovisor.
-“Pa´donde vas?”
-“…Mmm, a cualquier lado…”
-“Fenómeno, yo siempre voy a cualquier lado…, mate?”
-“Sí, gracias”
-“Cebá, y hacete un sanguche, que tenés una cara de perro muerto, ahí tenés fiambre, dale…”
-Gracias, jefe…
El tipo devoró la noble mixtura de pan, salame y queso, mientras cebaba en silencio, el camión parecía no tocar la ruta, veloz, el conductor tomaba curva y contracurva con destreza. El tipo, ya en confianza, le dijo:
-“Vas a los pedos, eh?”
El camionero sonrió torvamente, orgulloso de su maquina, y su muñeca.
-“Al Fantasma 309 del Gordo Pablo, solo le conocen los faros traseros, porque nadie lo pasa…”
El camino ondulaba y varios puentes que cruzaban pequeños arroyos pasaban rápidamente a su lado, al tipo se le cerraban los ojos, el Gordo Pablo canturreaba una melodía extraña.
-“Que son estos dados…?”, dijo el tipo.
-“Regalos, cuantos más regalo, mas tengo, tomá…”
Y arrancó un dado, como si fuera una uva y se lo dio, revoleandolo con el dedo gordo, dio una voltereta y cayó en las manos del tipo.
-“Dormí, pibe…, que no das mas…”
El tipo no contestó, ya estaba dormido.

Cuando empezaron a aparecer los rayos del sol, el tipo de despertó con la frenada del camión. Habían doblado una curva y llegado a un cruce de caminos. A 300 metros se veía una YPF que encendía sus luces.
-“Listo, pibe, acá nos separamos, andate a esa estación, pedite un café con leche con medialunas a cuenta del Gordo Pablo, que está todo bien…”
El tipo, recién despierto solo atino a decir:
-“…gracias, Pablo, mil gracias…”
Las luces traseras y el 309 se perdieron en la niebla.

El tipo se metió en la YPF, lo recibieron un fuerte olor a lavandina y un viejo detrás del mostrador.
-“Digame, muchacho…” el viejo acomodaba los cigarrillos en los estantes.
-“Eeeh…”, el tipo no tenía un mango, pero se mandó:
-“Eeeeh, un café con leche con medialunas, pero…, a cuenta del Gordo Pablo, puede ser…?”
El viejo sonrió, oscilando la cabeza, dejó de acomodar las cosas.
-“El Gordo Pablo…, mi viejo amigo Pablo…”, el viejo se apoyó en el mostrador y con tono amistoso le dijo:
-“Te voy a contar, quedate tranqui que ya salen las medialunas, el Gordo Pablo murió hace 18 años, se desbarrancó en esa curva que ves allá…”, el viejo señaló el lugar donde el camión había parado, “…cruzaba una imprudente maestra con los chicos y el Gordo volanteó y volcó el 309…, tardaron 4 horas en sacarlo del camión, murió esa mañana…”, el viejo miró la curva unos segundos, “…pero de vez en cuando viene algún flaco como vos y me pide un desayuno de su parte, y es como si él viniera a visitarme…, sentate allá, esa es la mesa del Gordo Pablo, el conductor del Fantasma 309…”
El tipo sintió que se le erizaba la piel, sintió frió y se metió las manos en los bolsillos. Tanteó un objeto duro y lo sacó. Era un dado.


“Hoy es hoy”

Ey!, dijo Borges, días antes de partir,
hay que caminar descalzo, desde agosto hasta abril.

Ey!, dijo Oscar, cerca de Constitución,
hay que resistir a todo, menos a la tentación.

Ey!, dijo Elvis, no se ponga colorado,
hay que tener mas de un vicio, uno solo es demasiado.

Ey!, dijo Einstein, matemático cabrón,
la alegría es invencible, que cante tu corazón.

Daaaa…, hoy es hoy…, daaa…, ilusiones.

Ey!, dijo Hebe, detenete a escuchar,
que nada es imposible, solo tarda un poco mas.

Ey!, dijo Joaquin, que no muera el corazón,
que te encuentre el fin del mundo, bailando en mi balcón.

Daaa…, hoy es hoy…, daaaaa, ilusiones.

Correr, correr en la maquina de sueños,
de un lado a otro como el viento pampero,
cada noche es como una vida nueva,
y no hay auxilio en esta carretera.

Ey!, dijo el Cesar, no hay enfermedad peor,
que añorar toda la vida, lo que nunca ocurrió.

Ey!, dijo Pablo, cuando llegues al final,
todo lo que has regalado es lo que recibirás.

Daaa…, hoy es hoy…, daaaa, ilusiones.

6to Episodio

“Lunes por la madrugada”

El tipo entró al pueblo. Leyó que se llamaba Pergamino, “… mierda…, cuando agarré la 8? …”, domingo a la noche, se acercó a un pequeño bar, tocaba una banda, se recostó en la barra, recién empezaba, reconoció a los músicos, al cantante pelado, los había visto en el club de su ciudad, sonaba fuerte, pidió un fernet, esta vez no iba a enfrentarse al demonio amarillo que vive adentro de la cerveza.
Pasaron las canciones, la gente estaba caliente, era la primera vez que la banda visitaba la ciudad y estaban dejando el alma para 200 almas, era una fiesta.
Hasta que un pelilargo se acercó al cantante en medio de un solo de guitarra y le dijo algo al oído.
El pelado asintió, mientras apuraba un trago de ron con coca.
Al rato la banda arremetió con un rock tradicional y el cantante dijo:
-“Bueno amigos, ahora vamos a presentarles a un nuevo camarada, ustedes lo conocen bien, va a tocar la armónica, sí señoooor…!!!”
Y ahí arranca el melenudo, haciendo un solo de espanto, mientras los músicos se miraban, encima no terminaba más.
-“UN APLAUSO, UN APLAUSO, DAMAS, PARA EL CREDITO LOCAAAAAL!!!...” – interrumpió el pelado, haciendo señas al violero para que arranque otro solo.
El armoniquista miró al pelado y se quedó mascullando, sin bajar de escena.
Hete aquí que aparece otro armoniquista pidiendo pista, y arranca un solo más horrible que el del melenudo, e igual de extenso, al que se le acopla otra vez el melenudo haciendo propio el centro de la escena.
El público estaba mudo, expectante.
El pelado hace una seña al sonidista y los micrófonos de armónicas se apagan.
El melenudo mira al sonidista y le dice que no se escucha un carajo.
El pelado hace parar de tocar a la banda al grito de:
-“ACA EN PERGAMINO, EL QUE MANDA SOY YO!!!!”

Se escucha un enorme UUUUUUHHHH!!!! del público.

La banda empieza a sonar lentamente otra vez.
El tipo le pregunta al de al lado, mientras que no desvía la vista del pelado que parece hacer lo mismo con un pibe de ahí cerca, le pregunta:
-“Quién es el de melena, che…?”
-“Es Cuchillo, el jefe de la barra brava de Douglas Haig, de los “Douglas Stones…””
-“Uuuuuhhh…, parece que el pelado se enteró de lo mismo…”

Y ahí va Cuchillo otra vez, arrancando otro solo desafinado.

Y el pelado que vuelve a hacer bajar la armónica, y Cuchillo que lo encara.
Y el bajista rubio que se descuelga el Gibson y se lo pone de sombrero al 2do armoniquista.
Y los Douglas Stones que se suman a la trifulca.
Y el tipo, que es un justiciero, rescatando al pelado, que estaba cobrando como nunca.
-“Puta, dije que no iba a tocar una botella de birra…”, dice entre dientes, mientras le parte el vidrio en la cabeza a uno de camiseta rojinegra, que gritaba “AGUANTE DUGLAS, CONCHASUMADRE!!!”

Hasta que después de un rato, se fue calmando la cosa.

Y el tipo, se queda sentado mirando al pelado y a Cuchillo, que decía:
-“Todo bien Pelado, pero en Pergamino mandan los Dugla Stons…”
-“Pero siiiiii, Cuchillo, yo te decía musicalmente, una forma mía de decir…”
-“Si, si, pero en Pergamino mandan los Dugla Stons…”
-“Pero, claro, el tema eran los tonos de tu instrumento, estabas en otro tono…”
-“Si, pero en Pergamino mandan los Dugla Stons…”

En otra mesa, los integrantes de la banda tomaban una fresca. El tipo lo mira al guitarrista, el mas negro, que le dice:
-“…así es el rock…”

El rubio acota:
-“…es dura la vida del músico…”

De lejos arranca la madrugada de nueva semana, y los bondis empiezan a llevar gente al trabajo.


“Lunes x la madrugada”

Lunes x la madrugada,
yo cierro los ojos y veo tu cara,
que sonríe, cómplice de amor.

Días en la carretera,
yo siento aquí dentro
la emoción de haber dejado lo mejor.

Yo sé que no en vano este amor.

Aquí no hay luces de escena,
y algo en mi no se serena, no.

Yo ya no comprendo nada,
tantas caras dibujadas,
como manchas en una pared.

Noches de melancolía,
pateando en una ciudad vacía,
en la oscuridad te busco a vos.

Quizás hoy si te pueda encontrar.

Mas allá de toda pena,
siento que la vida es buena.

Yo no sé si es en vano este amor.

Mas allá de toda pena,
siento que la vida es buena.

7mo Episodio

“Siete caminos”

El tipo es argentino. Con todo lo que eso trae. El tipo no sabe de donde viene. Y si no sabés de donde venís, difícil es saber adonde vas. El argentino es nómade desde donde se lo mire. La sangre de los inmigrantes que llegaron huyendo de las guerras y de los pocos nativos que quedaban (empujados de un lado a otro) después de la conquista salvaje lo formaron. Con miedos. Con bronca. Con esperanza.
Y ahí está, otra vez en el camino, buscando algo que ni él sabe. Siguiendo una ruta, el gris del asfalto le gasta las botas y el crepúsculo lo encuentra caminando hacia un descanso donde se ve un Falcon viejo tirado bajo un árbol achaparrado.
Hay un hombre de unos 70 años sentado en un tronco, como esperándolo, tiene una petaca plateada de la que bebe pequeños sorbos, lo invita a acercarse.
-“Cómo va, pibe, querés un trago?”
El tipo agradece, toma la petaca y empina el codo con ganas.
-“PUAAAJJJ!!, QUE MIERDA ES ESTO???!?!”
-“Nafta…, y sí…, la común no viene como antes…”
-“…larecc…”
El tipo se acomoda en otro tronco, la caída del sol era espectacular, el viejo tenía unos carbones prendidos con alguna carne arriba, era tentador.
-“Te invito unas carnes, es mucho para un viejo solo…”
-“Gracias, jefe…, como se llama?”
-“Me dicen el abrecaminos…”, -el viejo apuró otro trago, mientras se acercaba al fuego, con unas ramitas en la mano.
-“El correcaminos?” – preguntó el tipo, divertido.
-“Abrecaminos, pelotudo, no te hagas el canchero”, -el viejo parecía conocerlo, lo miró a los ojos, tenía unas tupidas cejas grises, le dijo:
-“Tardaste bastante, en que andabas?”
El tipo sentía una rara confianza, no le parecía un extraño.
-“…eeh, me entretuve con unos músicos…”
-“Ah, los de la camioneta blanca, esos me deben unos cuantos favores, pero son de los nuestros, buenos pibes…”

Comieron. La carne sabía fantástica, y el tipo se animó a unos tragos de la petaca. Entonces el viejo habló:
-“Bueno, Tipo, ese es tu nombre para nosotros, tal vez mi historia te parecerá absurda, pero ya es tu deber saberla, mi tiempo está terminando y vos sos el que sigue. Somos pocos los que conocemos los Siete Caminos Peregrinos de la Argentina. Me toca a mí empezar el séptimo, encontrar el túnel que une Usuahia con Paraguay, y de ahí la isla de Pascua, Tenochtitlán y otros lugares sagrados. No creas que estoy jodiendo. Los caminos existen. Y los grandes viven ahí. El primero arranca en el Nahuel Huapi, los ecos del lago te guiarán, el segundo es en Neuquén, donde las luces te pueden traspasar y dejar estúpido, el tercero está tras los pinos donde viven Ernesto y el Tano Loco, cerca de las montañas nubladas, los otros los irás encontrando solo, o con amigos del camino, como María, que me regaló este anillo que se enciende en la oscuridad –el viejo mostró una mano sucia de grasa, con un aro plateado, que al tipo le pareció de cuarta- o como José, aunque lo tenés que encontrar en un buen día, a veces se sube al caballo…”

El viejo siguió hablando, y el tipo le entró bastante a la nafta común, en un momento todo empezó a darle vueltas y entre sueños le pareció ver que el viejo agarraba sus cosas y se perdía entre los árboles.

Se despertó a las horas, la noche era cerrada, y la niebla cubría todo, las brasas se habían apagado. Llamó al viejo, y los ecos golpearon en la bruma. Sintió el sonido de pequeñas olas.

No desesperó, una pequeña luz pero intensa brillaba en la oscuridad, la siguió y encontró el Falcon, que tenía las llaves puestas, en el tablero se encontraba un mapa de la Argentina y el anillo, era el legado del viejo. Arrancó y salió al camino.
7 Caminos

Voy a tomarme un geniol con coca light,
dicen que dicen que mezclarlos hace mal,
que volás.

Un Nahuelito que aparece vez en vez,
una luz mala en un campo de Neuquén.

7 caminos peregrinos que te llevan tras los pinos,
donde viven Luca Prodan y el Che,
son todos mitos argentinos, son bolazos, chusmeríos,
nos encantan, nos dan de comer.

Un agujero desde Usuahia a Paraguay,
lo hicieron seres de otros mundos, años a.

7 caminos peregrinos que te llevan tras los pinos,
donde viven Luca Prodan y el Che,
son todos mitos argentinos, son bolazos, chusmeríos,
nos encantan, nos dan de comer.

Mirá, mamá, ya nada es como es,
la realidad no vende en la TV.

7 caminos peregrinos escalando a caballito
las laderas que cruzó José,
dicen que Dios es argentino y María correntina,
y maneja un Falcon 76,
7 caminos peregrinos que llevan cruzando el río,
adonde dicen que nació Gardel,
son todos mitos argentinos, son bolazos, chusmeríos,
nos encantan, nos dan de comer.

Mirá, mamá, ya nada es como es,
la realidad no vende en la TV.
Mirá, papá, ya nada es como ayer,
ahora el amor se vende en internet.

8vo Episodio

“El Crucero”

El tipo se alquiló una balsa. Curiosamente arranca uno de sus periplos de día, es un animal nocturno, pero esta vez el sol del comienzo de diciembre se refleja en las pequeñas olas del río, es la mañana y la corriente del Atuel lo lleva, solo tiene que comandar el rumbo con una paleta que aprende a manejar rápidamente. Se aleja del muelle y los árboles que crecen entre las enormes rocas costeras le dan la bienvenida, las montañas no están lejos y eso lo hace enormemente feliz. Respira hondo, suelta el timón y se abandona a la deriva, deja los pies colgando, disfrutando el agua helada. “El amor es una balsa”, se le ocurre. El río se ensancha y siente un impulso irresistible de abandonar la embarcación y que las aguas lo lleven, asegura sus cosas en sus bolsillos y se zambulle.
El río lo acaricia, traga el agua y se embriaga, las heridas del largo viaje se curan, los ojos se llenan de lágrimas y se unen con las olas, el río es veloz, el río es ruta, el río es amigo.
Siente que llega a destino. Se acerca braceando a la costa, sabe que ella lo espera.
Es La Mujer.
Es la mujer mas hermosa que vió en su vida.
Sus cabellos rojizos ondeados cayendo sobre los hombros de una camisa gastada del camino, el jean roto y las botas de caminante. Y los ojos profundos, la mirada sin final y el color petróleo en las pupilas. El cuerpo del tipo, empapado, le da un abrazo interminable. Se recorren, se sienten, son ellos.
Tienen que hacer algo juntos, pero no saben que. Se internan en la espesura, caminan al oeste, a las montañas, unos 7 kilómetros, encuentran la caverna, sin dudar se meten adentro, el tipo tiene la luz que los guía en la oscuridad. Y encuentran el libro. Con la luz trémula leen:
“…al comienzo de los tiempos los dioses se juntaron a debatir sobre la felicidad y decidieron que este debía ser un premio casi imposible de obtener para los hombres. Uno de ellos dijo: “escondámosla en las profundidades del océano, en lo más oscuro y tenebroso del mar del norte, allí nunca la encontrarán…”, “no, -dijo otro, de larga barba- los hombres construirán máquinas y llegaran allí, mejor cavemos bajo las montañas del Himalaya, es lo más inaccesible…” “…también pueden llegar allí…”, dijo otro, hasta que el más sabio de los dioses se incorporó y dijo: “debemos guardar la felicidad en el lugar más difícil de llegar para los hombres, la esconderemos adentro de ellos mismos…”, y con esa frase se decidió el destino de la felicidad…”
La Mujer y El Tipo salen de la caverna, el crepúsculo baña las montañas, y les devuelve la imagen de la felicidad. Se abrazan, se besan y caen suavemente en la hierba.
El Tipo entra en La Mujer y el río los recorre, torrentoso, salvaje, eterno.
Luego duermen, bajo la luna en cuarto creciente.
Al amanecer, el tipo ve a la mujer haciendo un fuego, preparando un mate, desayunan en silencio, sin separar nunca las manos entrelazadas y las miradas. Terminan y el tipo se incorpora. Ella dice:
-“Ya te vas, no?”
Hay lágrimas en los ojos de ambos.
-“Si, ya…”
Él la abraza. Sabe que es La Mujer.
-“Por que te vas?”
Ella sabe la respuesta, pero quiere oirla, quiere tener la voz del tipo guardada en el bolsillo de su corazón.
-“Me voy para poder amarte para siempre”
Él la besa, le acaricia el vientre y se va.


El Crucero

Fumamos las flores de viejo rosal,
comimos los frutos del dios,
todo estuvo bueno, tu perra ladró,
tu cama tiene un buen colchón.

Pero hay algo mas fuerte que yo,
y antes que me rajes yo me voy.

Saltamos la cerca del verde portal,
tomamos la fresca del rock,
tatuamos la luna bajo nuestra piel,
pusimos los discos de Andrés.

Pero hay algo mas fuerte que yo,
y antes que me rajes yo me voy.

Somos navegantes del crucero del amor,
somos navegantes del crucero del amor,
y el timón se rompió (en mucho mas que dos)

Fumamos las flores, hicimos la paz,
como en las películas del norte que traía papá,
tiempo atrás.
tus besos aún viven en mi corazón,
tus rimas aún cuelgan de mi pantalón,
pero el viento me lleva muy lejos de vos,
y no hay una frontera que me cause dolor.

Somos navegantes del crucero del amor,
somos navegantes del crucero del amor,
y el timón se rompió.

9no Episodio

“Desde lejos veo mejor”

El tipo quiere escribir. En la arena mojada, en la ventanilla del micro que lo lleva a ninguna parte, en la corteza del árbol recién plantado, en todos lados, busca comunicarse, dejar una huella, una palabra sonando para siempre en el aire. Son las 2 de la mañana. El tipo se mete en un cyber. Una fauna bizarra lo recibe: pendejos con auriculares clavados en la sien matando enemigos a siniestra y siniestra, chicas dark con medias rotas perdidas en el laberinto del chat, gorditos pajeros escondidos en las maquinas de las esquinas. Y un tufo caliente.
Una radio de rock nacional sonando de fondo. Un tema depre ochentoso.
-Este lugar es un asco…,-dice el tipo, pero se adapta, últimamente se adapta a todo. El deseo de comunicar es mas fuerte. Y escribe.
La distancia me acerca a la verdad, cada paso en el camino es un escalón hacia la luna, cada palabra en el viento es mi aliento en tus oídos, cada gota de lluvia sobre el techo es mi alma en el río, no pertenecer a ningún lugar tiene sus privilegios, soy un extranjero en la frontera infinita, con 20 pasaportes falsos y un mazo de cartas marcado. Y una botella de ron. Y otra botella de ron. Quiero llegar a tu casa un día, quiero abrazarte con los pies descalzos, quiero dejar mi sombrero en un rincón, quiero dormir en tu cuarto y contarte en susurros las mentiras más grandes y las verdades más crudas, quiero entrar en tu corazón por la puerta del fondo, de noche, en silencio, y quedarme hasta que las velas nos quemen los dedos. Estoy en el último rincón del universo, tan lejos, tan lejos que puedo verte brillar como una estrella.


Desde lejos veo mejor

Quiero ver, quiero entrar,
si, ya sé, lo dijo Seru Giran,
pero yo soy una ola
que no es parte del mar.

Es tu piel un canal,
es el film que siempre quiero mirar
un hotel de mil estrellas
es el cine en que te dan.

Desde lejos veo mejor
tus valles y tus picos nevados, amor.
Sos como una polaroid
bailando en los espejos del techo un rock and roll.

Tengo sed, quiero mas,
estoy quebrado pero igual quiero entrar,
y si pido la la pelota
es porque tengo para dar.

Y soy un camaleón, un dragón volador
apuntando mis fauces a tu corazón,
hace mucho calor, es tu fuego interior,
que me quema la lengua cual trago de ron.

Desde lejos veo mejor
tus valles y tus picos nevados, amor.
Sos como una polaroid
bailando en los espejos del techo un rock and roll.

10mo Episodio

“Ojalá”

El tipo desea. Es su cumpleaños y se sorprende deseando prender fuego el bosque de pinos y eucaliptos donde camina, embriagarse en el humo de esa enorme antorcha y fumarse el bosque. Y ser tan grande para poder soplar y apagar la vela cuando se canse. O tomar todos los árboles con una mano y apagarlos en el mar que se dibuja al final del camino de tierra, arena y caracol. “Si quiero, sino prendo fuego todo y a la mierda”, dice en voz alta, como desafiando a los fantasmas que lo acompañan a la vera del sendero. Los cumpleaños lo ponen raro, “es un día mas, o un día menos”, reflexiona.
Siente algo de paz, y mientras camina canta “Time is on my side” de los Stones, y piensa que gran verdad decía Jagger hace 40 años, no existe otro tipo en el planeta al que le quede mejor la frase. Mira el cielo y la luna llena lo llena. Lo limpia. La luna es amiga. El tipo se desnuda, los años tatuaron su piel, varias lunas brillan en su cuerpo y algunas se borran sin rencor, y algunas nuevas nacen, y algunas el tipo las arranca con una piedra que lastima la carne. El tipo levanta una piedra del camino y desea encontrar a Dios abajo. Cree encontrarlo. Y lee el secreto escondido bajo la piedra. “El secreto es creer. Si crees que estas leyendo en la arena, lo estas haciendo, si crees que Dios existe, pues existe, si crees que podes cambiar tu corazón, lo harás, si crees que estás enfermo, lo estás, si crees que el camino ha terminado, terminó”.
El tipo recuerda un viejo perfume. Piensa que aún no cree que pueda olvidarlo.

“Ojala”

Vos entendiste todo,
pero no hiciste nada
por cambiar tu corazón.

Tanto decir te quiero,
tanto pensar en nada,
tanto mirar de reojo al dolor.

Estoy borrándote de mí,
desangrándome por ti.

Ahora estoy en las nubes,
lejos de vos,
ahora estoy en las nubes,
ojalá no pueda volver.

Basta de correr así,
primero hay que saber decir
Otra vez.

Basta de mirar el sol,
y pedirle que nos de calor,
basta de tanta conciencia.

Estoy borrándote de mí,
desangrándome por ti.

Ahora estoy en las nubes,
lejos de vos,
ahora estoy en las nubes,
ojalá no pueda volver.

11avo Episodio

“Palabras que matan”

El tipo sabe. El tipo sabe. Los años a la intemperie le enseñaron. A los golpes, pero hay otra manera de aprender para los pobres?, no jodamos. El asfalto le enseñó a escribir, y cada letra es un tajo, cada palabra un surco en la frente. Sabe que la soledad es un vaso de cerveza helada en la garganta ardiente, en el mediodía de sol abrasador, y la soledad es un vaso de cerveza helada cayendo en la nuca desnuda, una madrugada de las mas frías que te acuerdes. Sabe que el amor es el perro que te frota las piernas, y el perro que te ladra desde el infierno. Sabe. Pero se equivoca otra vez. Y la culpa no es de las mujeres. Es el libre albedrío, ese color rojo tan tentador. El tipo siempre hizo lo que quiso, por eso se escapó del pueblo hace siglos, y vivió tantas vidas como noches en la carretera. Y cuando se había estabilizado un poco, con una dama que contaba con unos cuantos años mas, y unos cuantos ceros mas a la derecha en su cuenta bancaria, y arrancó a transcribir párrafos y párrafos de vida, cuando empezó a mirar para atrás, apareció ese perfume, ese vestido de carmines, rubíes, carmesíes, rojos, rojos, y mas rojos. Y el tipo volvió a correr. Y a la mierda con todo. Un solitario intentando una doble vida es presa fácil para una loba experimentada.

Y ahí estaba el tipo, en la escalera del depto. con el tomo de Larousse, buscando un sinónimo de “melancólico”, o de “melómano”, no sé, era la M. Se escucha solo la trompeta del tipo de rulos que vive en el piso de enfrente. Es el helado junio de Buenos Aires. Pero crepita el fuego en la esquina del living del amplio estar. Paz. Paz que dura poco. Ella que entra como Axel Rose en sus mejores tiempos, corriendo y a los gritos:
-Listo, se acabó, andate con esa perrita, esa trola, agarrá tus mierdas, y AFUERA!!
-… (el tipo se para, dispuesto, no iba a ser la primera vez que quedara en la calle)
-HIJO DE PUTA, ES UNA PENDEJA, FORRO!!, TE VA A DURAR 2 DIAS, HIJO DE PUTA, ANDATE YA!!!
-Ok, ok… (el tipo empieza a buscar algunos cds, un sombrero amigo, las pocas cosas propias, se confunde un poco, el momento difícil hace que se tare y no largue el enorme tomo de diccionario).

La mina agarra el tesoro del tipo.

-Y ESTE LIBRO DE MIERDA NO TE LO LLEVAS!!!, SE LO LLEVA EL FUEGO, HIJO DE PUTA!!!

Y ahí va el libro a las llamas, años de esfuerzo, la experiencia de los golpes recibidos, va al exterminador lleno de lenguas azules, amarillas, naranjas, que lo deglute sin piedad.
Y el tipo que intenta salvarlo, y ella que se mete en el medio, y el Larousse que actúa como ariete, como hacha de guerrero godo, estrellándose en la cabeza, destrozando un brushing recién hecho y todo lo que había abajo.

La mina palmó al instante.

Y el fuego se llevó todo.

Y el tipo tuvo que volver a escapar. La trompeta había dejado de sonar unos instantes, pero luego de unos minutos de dudas arrancó con “Summertime”, otra vez. El tipo agarró el sobretodo y el sombrero y salió a la vida fría otra vez, mientras el fuego se llevaba sus frases, como:

Correr correr en la maquina de sueños
De un lado a otro como el viento pampero
Cada noche es como una vida nueva
Y no hay auxilio en esta carretera

El sueño de vivir viajando
La luna como único farol
Desterrados del día y la luz
Soy un vampiro sediento de vos

El camino sigue y sigue, voy, no miro para atrás
Tan lejos quedo mi puerta, voy, no miro para atrás.


Continuará…


“Palabras que matan”


El tipo supo vivir en ese barrio
de los gallos afónicos y las mujeres pintarrajeadas,
ahora, con la divorciada de otro escritor,
solía distraer sus horas desoladas.

Sucedió que encontró el amor en unos ojos pardos,
y la divorciada enloqueció y quiso fletarlo,
el tipo que escribía no tenía adonde ir,
y quedó aferrado a un pesado diccionario.

Entonces la mina enfureció y se condenó,
y salió corriendo a los gritos al cuarto de al lado,
donde estaba la estufa a leña y quemó aquel libro,
que el tipo escribía desde hacía años.

Al otro día solo había uniformes azules,
yo creo que al tipo todavía lo están buscando,
porque el diccionario tenía tapas duras,
pero ¿será tan grave que le haya partido el cráneo?

El peso de las palabras
es a veces mas asesino que cualquier arma.
Hay palabras que dan la vida,
pero también hay palabras, palabras que matan.

Hay palabras que matan.

 

Epílogo

Historias circulares. El fin no es fin y el comienzo es la continuación de algo. Siempre hay algo atrás y adelante. Atrás de la Vida y delante de la Muerte. Y los ordenes son relativos en Palabras que matan, cualquier relato puede ser el primero, cualquiera el ultimo, las canciones fueron cambiando de lugar en el disco, hasta que hoy, una fecha tan importante como cualquiera, 27 de marzo 2006, alguien dijo vamos. Y el tipo va. No puede parar. Se morirá cuando pare, lo sabe. Y el “último” episodio de la saga (Palabras que matan) es el comienzo de su nueva huida y escape a la noche. Y el “primer” episodio de la saga (Voy) es el “último” track del disco. Historias circulares.

La banda sonora de unos escritos. Unos relatos basados en letras que se hicieron canciones. Una melodía que pidió palabras, oraciones, rezos. Después vendrán las imágenes. Después quien sabe que vendrá. Y siempre están los shows para unir los tracks, episodios, capítulos, formas de dividir un todo que nunca es todo, las palabras son tas imprecisas a veces, que es todo?, Que es nunca?, nadie lo sabe, y saber, que es saber?... experiencia que te dan las experiencias, y el CAMINO, con mayúsculas para nosotros, los nómades…, que si algo sabemos es que “todos los caminos llevan a ningún lado”…